COVID-19.  Más allá de una pandemia.

Muchos de nuestros ECI Alumni continúan estudiando medicina y actualmente están en la primera línea de nuestra batalla contra Covid-19.

Estamos muy orgullosos de vosotros, y agradecidos por lo que estáis haciendo. Esperamos que vosotros y vuestros seres queridos estéis bien.

Los aplausos de esta noche serán para vosotros.

Lo que sigue es un artículo de la ECI Alumni, Irene Bartha (p. 2009-10) que trabaja como doctora en Madrid y algunas fotos de la ex Head Girl Maite Llamas (p.2009-10) que trabaja como doctora en Cadiz.

Mi nombre es Irene, antigua alumna del Centro Inglés y actualmente médico en uno de los hospitales de Madrid en el que como en muchas partes de España, se esta viviendo esta crisis.

Como médico, nuestro trabajo consiste en valorar a estos pacientes desde que acuden a la urgencia hasta que pueden volver a casa. La mayoría de la población tiene síntomas leves pudiendo estar en su domicilio. Aunque hay otro porcentaje de personas no desdeñable que deben quedarse unos días ingresados para controlar como evolucionan y valorar si necesitan aporte extra de oxígeno.

Nos encargamos de elegir las pruebas diagnósticas que les vamos a pedir y en función de los resultados adecuar los tratamientos que actualmente se creen que pueden ayudar a tratar o mejorar los síntomas de esta nueva enfermedad. Muchos habréis leído en los medios de comunicación y/o en revistas científicas, que no sé conoce a día de hoy cura para la enfermedad ni existe vacuna para prevenirla. Cada día vamos valorando como evolucionan los pacientes y vamos ajustando los tratamientos con las novedades que tenemos disponibles en la literatura científica. Nuestro objetivo es intentar ayudarles a que superen la enfermedad cuanto antes y puedan volver a casa con sus familias.

Normalmente hacemos turnos de 8h por las mañanas, pero también hay días que trabajamos 7h, 10h, 12h o 24h seguidas, las tardes de refuerzo o guardias respectivamente. Los turnos de trabajo son largos y agotadores, tanto físicamente como emocionalmente, ya que se viven situaciones muy duras de familias separadas y gente muy enferma.

Nosotros como médicos, personas de alto riesgo de contagio y transmisión de la enfermedad, también estamos aislados de nuestros seres queridos. Durante nuestra jornada de trabajo intentamos reducir al máximo el contacto entre nosotros en el hospital ya que podemos contagiarnos unos a otros fácilmente. Usamos mascarillas y guantes diariamente para todo, lavándonos frecuentemente las manos, y cada vez que nos exponemos ante un paciente “sospechoso” o “confirmado” deberíamos usar los equipos de protección individual, o también llamados EPI. Hemos pasado semanas con menos material del que realmente necesitábamos pero parece que esta empezando a llegar a los hospitales más mascarillas, hidroalcohol y trajes especiales, lo cual son buenas noticias.

Nunca hubiéramos imaginado que nos iba a tocar vivir una situación como esta. Ni como médico ni como persona. Madrid es la comunidad más afectada de toda España, y la situación aquí es muy complicada, con gran número de contagiados y de fallecidos como todos sabréis ya. Vivimos día a día, con los recursos que tenemos, intentado dar lo mejor de nosotros mismos en cada momento.

Por eso es muy importante que se lleven a cabo las recomendaciones de quedarse en casa e intentar así reducir el número de infectados al máximo. Sé que en Andalucía y concretamente Cádiz la situación esta mejor, pero eso no debe relajarnos ni hacernos pensar que este tema no va con nosotros.

En algunos hospitales de Madrid, entre ellos el mío, se ha iniciado desde hace unas semanas una campaña de cartas anónimas y dibujos escaneados que podéis mandar para ayudar a estas personas que están ingresadas a superar los días y hacer más llevadero el aislamiento. Para que os hagáis una idea de cómo es un día para una de estas personas ingresadas en el hospital: están aisladas en habitaciones de dos en dos y solo tienen contacto con el personal sanitario, que por razones de seguridad se intenta que sea el menor posible, siempre asegurando una atención completa a estas personas por supuesto. Nosotros en el pase de planta, donde valoramos como evolucionan, les estamos entregando estas cartas, e incluso a veces se las leemos también. No se permiten visitas de familiares ni amigos porque el riesgo de contagio es alto. El resto del día si tienen móvil pueden estar en contacto con sus familiares, a los que nosotros llamamos una vez al día como mínimo para darles información de la evolución si el paciente nos lo autoriza.

Pensar por un momento que hay gente de todas las edades, desde padres y madres, herman@s, ti@s y sobretodo abuel@s de otras personas. Es una iniciativa que nace para intentar acompañar un poco más a estas personas en su largo camino para superar la enfermedad. No hace falta que sea largo ni personal. Algunas personas mandan cartas de apoyo, cartas de ánimo, historias, cuentos o poemas para hacer las horas más llevaderas. Toda ayuda es bienvenida.

Es muy importante que todos pongamos de nuestra parte. Aunque la cuarentena parezca irrelevante o que no esta teniendo efecto, nos impresiona que cada día vemos un número menor de pacientes nuevos en la urgencia y que podríamos estar empezando a notar los efectos del confinamiento en domicilio. Todavía es pronto para hablar, pero esta situación puede durar desde unas semanas más hasta meses en el peor de los escenarios. Así como la vuelta a la “normalidad” será lenta y progresiva, pero no debemos perder la esperanza ni el objetivo final, que todos podamos volver a estar con nuestros seres queridos sanos y a salvo. Aunque a día de hoy no os lo creáis, estáis ayudando a no difundir la enfermedad y con ello a salvar muchas vidas, todos y cada uno de vosotros.

Todos los trabajos son importantes, por muy distantes que puedan parecer ahora que están del nuestro actualmente. Para nosotros los sanitarios, el aplauso de las 20pm es también para todos los que nos ayudan día a día, porque nuestro esfuerzo, trabajo y dedicación sería imposible sin el vuestro.

Por esto, y por todo lo que vendrá después, es necesario que ahora más que nunca estemos unidos. Todos podemos ayudar a combatir la enfermedad. Tú esfuerzo suma cada día. Recuerda, quédate en casa porque otros no pueden hacerlo.

Many of our ECI Alumni continue studying medicine and are currently in the frontline of our battle against Covid-19.
We are very proud of you, and grateful for what you are doing. We hope you and your loved ones are doing well.
Tonight’s clapping is for you.
The following is an article written by our ECI Alumni Irene Bartha (p. 2009-10) who is a doctor in Madrid and some photos of the ex-Head Girl Maite Llamas (p.2009-10) who is also a doctor in Cadiz.

My name is Irene, former English Centre pupil and currently a doctor at one of the hospitals in Madrid, where, as in many parts of Spain, we are living this crisis.
As doctors, our work entails evaluating these patients from the moment they arrive to the ER until they can return home. The vast majority of the population suffers light symptoms and can therefore return home. There is however another percentage of the population, far from negligible, who must remain in hospital for a number of days to monitor del evolution and evaluate whether or not they require extra oxygen.
We are in charge of selecting the diagnosis tests we are going to request and based on the results we apply the treatments that are currently believed to help or improve the symptoms of this new illness.
Many of you will have read in the communication channels and/or scientific publishing, that to this date there is no cure for this illness not vaccine to prevent it. We evaluate patients’ evolution every day and we adjust treatment in accordance with new findings available in scientific literature. Our objective is to help them overcome the illness as soon as possible so they can return home with their families.
We normally work 8-hour shifts in the morning, but there are also days we work 7h, 10h, 12h o 24h shifts, evening shifts to support or on-call duties. Shifts are long and exhausting, both physically and emotionally, as we experience difficult situations separating families and very ill patients.
We, as doctors, with a high risk of illness contagion and transmission, are also isolated from our loved ones. We try to reduce contact among us as much as possible during our working hours in the hospital because we could easily infect each other. We use masks and gloves every day and for everything, washing our hands frequently and every time we come in contact with a “suspicious” or “confirmed” patient we should be making use individual protection equipment, also known as EPI. We have spent week with less material than we actually needed but it seems this material is starting to arrive at the hospitals; masks, hydro-alcohol and special hazmat suits, which is good news.
We would have never imagined we would have to live a situation such as this. Not as a doctor nor as a person. Madrid is the most affected community in Spain, and the situation here is very complicated, a great number of infected an of deceased as you will already know. We live day by day, with the resources we have, trying to give our very best of us at every moment.
This is why it is so important we follow the recommendations to remain at home and that way reduce as much as possible the number of people infected. I know that in Andalucia, and more specifically in Cadiz, the situation is better, but this must not make us relax and think it does not apply to us.
In some hospitals in Madrid, mine is one of them, an initiative was launched a few weeks ago where anonymous letters and drawings are scanned and sent to help those in hospital surpass their days and make isolation more bearable. To give you an idea of what a day is like for those in hospital: they are isolated in rooms of two patients and they only have contact with health workers, which is limited to the minimum in order to reduce risks, of course always ensuring complete assistance. When they return to the ward where they are to be evaluated as for their evolution, we give them these letters, and sometimes we even read them for them. Visits from friends and family is not allowed due to the high risk of infection. The rest of the day, if they have mobile phones, they can be in contact with their families, whom we also call once a day to give them information regarding their evolution if the patient allows us to.
Think for one moment that there are people of all ages, from mothers and fathers, siblings, aunties and uncles and most of all grandparents. It is an initiative born to ty to accompany these people in their long path to recovering from this illness. Some people send letters of support, encouragement, stories or poems to make the hour go by. All help is welcomed.
It is very important we all do our bit. Although the quarantine may seem irrelevant or that it is not having a positive effect, we are impressed to see that every day that goes by we have less number of new patients in the emergency room and that we may be starting to notice the effects of the home confinement. It is still early to speak, but this situation could go on for a few weeks more or even months in the worst scenario. Return to our “normality” may be slow and progressive, but we must not lose hope or sight of the final objective, that we may all be once again with our loved ones safe and sound. Although you may not believe it, you are helping by not spreading the illness and this saves many lives, each and every one of you.
All jobs are important, even though they might see distant at the moment. For us health workers, the 8pm round of applause is also for all those that help us every day, because our effort, work and dedication would be pointless without yours.
For this reason, and for everything that lies ahead, it is necessary we remain united now more than ever. We can all help fight this illness. Your efforts add every day. Remember, stay at home because others cannot.