Luis Gutiérrez Rojas en las charlas de conectando con la sociedad de El Centro Inglés
Educar a un hijo es uno de los grandes desafíos —y, al mismo tiempo, uno de los regalos más bonitos— que ofrece la vida. Así lo recordó el psiquiatra y conferenciante Luis Gutiérrez Rojas en la charla impartida recientemente en nuestro centro, donde invitó a las familias a reflexionar, a conocerse mejor y a asumir la educación como un camino que se construye día a día, con paciencia, sentido común y mucho amor.
Conocernos para educar mejor
Gutiérrez Rojas subrayó la importancia de no ser ingenuos y de partir de un principio fundamental: para educar, primero hay que conocerse. Conocer nuestras fortalezas, aceptar nuestras limitaciones y reconocer nuestras reacciones como adultos es esencial, porque el impacto de lo que hacen los padres es siempre un reflejo para los hijos. Ellos aprenden, sobre todo, de lo que ven.
Educar es acompañar el descubrimiento del talento
El ponente recordó que educar no es moldear a los hijos, sino ayudarles a descubrir quiénes son y cuál es su talento. Esto incluye también reconocer sus defectos, aceptar su personalidad y acompañarles sin pretender que se conviertan en lo que nosotros imaginamos, sino en aquello que realmente pueden llegar a ser.
Querer para poder amar
Una de las ideas más potentes fue la conexión entre educación y afecto: para amar, tengo que querer. Es decir, la educación exige voluntad, esfuerzo diario y una actitud activa. Educar no es un momento puntual, sino un proceso continuo en el que, como dijo con humor, hay que ser “un martillo pilón”: constantes, pacientes y firmes.
Dar a los conflictos la justa medida
En relación con la adolescencia, Gutiérrez Rojas insistió en que tendemos a exagerar los conflictos. Por ello, animó a las familias a aprender a minimizar y poner en su justa medida las quejas y dramatizaciones típicas de esta etapa, evitando caer en el victimismo o en la queja permanente. “Nos quejamos de vicio”, afirmó, invitando a adoptar una mirada más serena y resolutiva.
Hablar menos de los problemas y más de las soluciones
Otro de los mensajes clave fue la necesidad de centrarnos en las soluciones, en lugar de alimentar los problemas. Mantener conversaciones claras, sencillas y orientadas a avanzar es fundamental, tanto en la familia como en el entorno escolar.
Educar para la responsabilidad
El ponente defendió la importancia de reducir el exceso de control sobre los niños y adolescentes. “Ellos son responsables de sus tareas, sus estudios y sus obligaciones”. Los adultos deben acompañar, pero también permitir que los jóvenes experimenten las consecuencias naturales de sus decisiones.
Las redes sociales y la inteligencia artificial: usarlas con criterio
Gutiérrez Rojas dedicó parte de su intervención a un tema actual y preocupante: el uso de las redes sociales y la inteligencia artificial. Señaló que no se trata de prohibir, sino de enseñar a utilizar estas herramientas con criterio, sentido crítico y equilibrio, entendiendo sus posibilidades pero también sus riesgos.
Equilibrio y empatía
Por último, recordó que educar exige equilibrar la vida familiar y profesional, cultivar la empatía y aceptar a cada hijo tal y como es. Quererse a uno mismo —con la propia personalidad, limitaciones y virtudes— es una habilidad que también se aprende, y que los adolescentes necesitan interiorizar para desarrollarse de forma sana.
La charla de Luis Gutiérrez Rojas nos dejó un mensaje lleno de sensatez, humanidad y esperanza: educar no es aspirar a la perfección, sino avanzar cada día con coherencia, afecto y sentido común. Un recordatorio de que los padres y educadores, con sus aciertos y errores, siguen siendo la referencia emocional más importante en la vida de cualquier niño.
Estas charlas se enmarcan dentro del programa de conferencias Conectando con la Sociedad y forman parte del proyecto Identity del Centro






