Era la mañana del 13 de Diciembre del 2009. Un sábado cualquiera en el que teníamos como “tradición” una cosa: DORMIR.
Sin embargo, este sábado era distinto, la Seño Isa nos había propuesto ir a visitar a los ancianitos de las Hermanitas de los Pobres, al principio la propuesta no nos hizo mucha gracia, pero tras reflexionar pensamos:
¿Por qué no hacer un esfuerzo de vez en cuando?
¿Qué podríamos perder por unas horas?
Tras la visita comprendimos que no había nada que perder, más bien mucho que ganar.
Madrugamos y nos fuimos reuniendo. Nos encontramos en frente de aquel retirado lugar a la 12.15.
Una vez dentro, inmediatamente nos atendió una Hermana de los Pobres, cuya cara esbozaba una sonrisa, dejándonos notar lo importante que era nuestra presencia allí. Ella nos guió por aquellos sórdidos pasillos, cuidados con pulcritud, y unos instantes después cada uno quedó con su ancianito al que acompañar un rato y ayudar a comer.
Comprendimos que estaban sedientos de compañía, mucha gente pierde la fuerza por la boca al decir que van a visitarlos, aquí llevamos a cabo “Facta Non Verba”.
Durante el tiempo que estuvimos colaborando en la tarea de servir la comida, le dimos de comer y……le dimos algo más: nuestra compañía. Sentimos como estaban complacidos por el simple hecho de verse acompañados.
Cuando nos marchábamos, nos encontramos con la “Hermana” que un rato antes nos conducía por los pasillos, y tan sólo con un intercambio de miradas comprendimos lo que había significado para ella nuestra acción.
Sentimos que aquellos olvidados ancianos, habían disfrutado de un agradable día con nosotros, pero, sin duda, para quien había sido más gratificante fue para nosotros. Comprendimos lo grande que te puede hacer sentir conseguir una sonrisa.
Elena Alonso.
Gabriel Sotomayor.
Juan Antonio Romero.
4ºESO B |